Jeremías 17
del libro del profeta Jeremías en el Antiguo Testamento
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52
"El pecado de Judá está escrito con pluma de hierro; con punta de diamante está grabado en la tabla de su corazón y en los cuernos de sus altares 2como memorial contra sus hijos. Sus altares y sus árboles rituales de Asera están debajo de todo árbol frondoso, sobre las colinas altas 3y sobre los montes del campo. Tu riqueza y todos tus tesoros entrego al saqueo por todos tus pecados y en todos tus territorios. 4Por ti mismo te desprenderás de la heredad que yo te di, y te haré servir a tus enemigos en una tierra que no conoces, porque en mi furor habéis encendido fuego, y arderá para siempre."
En quién se debe confiar
5Así ha dicho Jehovah: "Maldito el
hombre que confía en el hombre, que se apoya en lo
humano y cuyo corazón se aparta de Jehovah. 6Será como la retama en el Arabá; no verá
cuando venga el bien, sino que morará en los
pedregales del desierto, en tierra salada e
inhabitable.
7 "Bendito el hombre que confía en Jehovah, y cuya confianza es Jehovah. 8Será como un árbol plantado junto a las aguas y que extiende sus raíces a la corriente. No temerá cuando venga el calor, sino que sus hojas estarán verdes. En el año de sequía no se inquietará, ni dejará de dar fruto.
9 "Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá? 10Yo, Jehovah, escudriño el corazón y examino la conciencia, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras."
11 Como la perdiz, que incuba lo que no puso, es el que acumula riquezas, pero no con justicia. En la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería resultará ser un insensato.
12 Trono de gloria, sublime desde el principio, es el lugar de nuestro santuario. 13Oh Jehovah, esperanza de Israel, todos los que te abandonan serán avergonzados, y los que se apartan de ti serán inscritos en el polvo; porque han abandonado a Jehovah, la fuente de aguas vivas."
Oración pidiendo vindicación
14Sáname, oh Jehovah, y seré sano.
Sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
15He aquí que ellos me dicen: "¿Dónde
está la palabra de Jehovah? ¡A ver, pues, que se
cumpla!" 16Pero yo no he insistido
detrás de ti para traer el daño, ni he anhelado el
día de la calamidad; tú lo sabes. Lo que ha salido
de mi boca fue en tu presencia. 17No me
causes terror; tú eres mi refugio en el día del mal.
18 Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo. Atemorícense ellos, y no me atemorice yo. Trae sobre ellos el día del mal, y quebrántalos con doble quebrantamiento.
Prohibición de llevar cargas en sábado
19Así me ha dicho Jehovah: "Vé y ponte a
la puerta de los hijos del pueblo, por la cual
entran y salen los reyes de Judá, y en todas las
puertas de Jerusalén. 20Y diles: ’Oíd la
palabra de Jehovah, oh reyes de Judá, todo Judá y
todos los habitantes de Jerusalén que entráis por
estas puertas. 21Así ha dicho Jehovah:
Guardaos a vosotros mismos, no trayendo cargas en el
día del sábado para introducirlas por las puertas de
Jerusalén. 22Tampoco saquéis carga de
vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra
alguna. Más bien, santificad el día del sábado, como
mandé a vuestros padres. 23Pero ellos no
escucharon ni inclinaron su oído, sino que
endurecieron su cerviz para no escuchar ni recibir
corrección. 24Sin embargo, dice Jehovah,
si vosotros de veras me obedecéis, no introduciendo
cargas por las puertas de esta ciudad en el día del
sábado, sino santificando el día del sábado y no
haciendo en él ningún trabajo, 25
entonces entrarán por las puertas de esta ciudad, en
carros y a caballo, los reyes y los magistrados que
se sientan sobre el trono de David, ellos y sus
magistrados, los hombres de Judá y los habitantes de
Jerusalén. Y así esta ciudad será habitada para
siempre. 26Entonces vendrán de las
ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén,
de la tierra de Benjamín, de la Sefela, de la región
montañosa y del Néguev, trayendo holocaustos,
sacrificios, ofrendas vegetales e incienso, y
trayendo a la casa de Jehovah sacrificios de acción
de gracias. 27Pero si no me obedecéis
para santificar el día del sábado, y para no llevar
cargas ni entrar por las puertas de Jerusalén en día
del sábado, prenderé fuego a sus puertas, el cual
devorará los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
Versículos de Jeremías 17 - El Pecado de Judá y el Sábado
Maldito el que confía en el hombre; el corazón es engañoso. El versículo más destacado de este capítulo es «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?» — Jeremías 17:9. Descubra el significado, contexto y enseñanza de este pasaje bíblico en la versión Reina-Valera 2009.