Salmos Libro II 1: Anhelo por Dios
El salmista anhela a Dios como el ciervo por las aguas.
«Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti mi alma» — Salmo 42:1
Reflexión: El alma que anhela a Dios encuentra esperanza.
Antiguo Testamento — 31 capítulos
El segundo libro de los Salmos abarca los salmos 42 al 72. Incluye salmos de los hijos de Coré y de David, con temas de anhelo por Dios, lamento nacional y esperanza en el reinado de Dios. Como dice el Salmo 42:1, «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía».
El Libro II de los Salmos (capítulos 42-72) incluye salmos de los hijos de Coré y de David, con un énfasis en la esperanza en Dios.
Descubra el contenido, versículos clave y reflexiones de cada capítulo de Salmos Libro II.
El salmista anhela a Dios como el ciervo por las aguas.
«Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti mi alma» — Salmo 42:1
Reflexión: El alma que anhela a Dios encuentra esperanza.
El salmista pide a Dios que lo libre y guíe.
«Envía tu luz y tu verdad; ellas me guiarán» — Salmo 43:3
Reflexión: La verdad de Dios nos guía.
El pueblo recuerda las victorias pasadas y lamenta la derrota.
«Despierta, Señor, ¿por qué duermes?» — Salmo 44:23
Reflexión: Dios no olvida a su pueblo.
Alabanza al rey y su boda; tipo de Cristo y la iglesia.
«Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre» — Salmo 45:6
Reflexión: Cristo es el Rey eterno.
Dios es el refugio seguro en medio de la crisis.
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» — Salmo 46:1
Reflexión: Dios es nuestro refugio en la tormenta.
Llamado a alabar a Dios como Rey sobre toda la tierra.
«Porque Dios es el Rey de toda la tierra» — Salmo 47:7
Reflexión: Dios reina sobre todas las naciones.
Alabanza a la ciudad de Dios.
«Grande es Jehová y digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios» — Salmo 48:1
Reflexión: La presencia de Dios embellece su pueblo.
La riqueza no puede redimir al alma.
«Ninguno de ellos podrá redimir a su hermano» — Salmo 49:7
Reflexión: Solo Dios redime el alma.
Dios llama a su pueblo a la genuina adoración.
«Sacrifica a Dios alabanza» — Salmo 50:14
Reflexión: Dios desea un corazón agradecido.
David se arrepiente de su pecado con Betsabé y pide restauración.
«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio» — Salmo 51:10
Reflexión: El arrepentimiento sincero restaura.
David contrasta la confianza en las riquezas con la confianza en Dios.
«Mas yo, como olivo verde en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios» — Salmo 52:8
Reflexión: Confiar en Dios es seguridad.
Repetición del Salmo 14 sobre la corrupción humana.
«Dice el necio en su corazón: No hay Dios» — Salmo 53:1
Reflexión: La necedad es negar a Dios.
David ora pidiendo protección de sus enemigos.
«He aquí, Dios es el que me ayuda» — Salmo 54:4
Reflexión: Dios es nuestro ayudador.
David lamenta la traición de un amigo y confía en Dios.
«Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará» — Salmo 55:22
Reflexión: Dios sostiene a los que confían.
David confía en Dios cuando teme.
«En Dios he confiado; no temeré» — Salmo 56:11
Reflexión: La confianza vence el miedo.
David alaba a Dios mientras se esconde de Saúl.
«Misericordia grande es tu misericordia» — Salmo 57:10
Reflexión: La misericordia de Dios es grande.
David denuncia a los jueces injustos.
«Hay un Dios que juzga en la tierra» — Salmo 58:11
Reflexión: Dios juzga con justicia.
David ora mientras Saúl acecha su casa.
«Tú, oh Jehová, eres mi fortaleza» — Salmo 59:17
Reflexión: Dios es nuestra fortaleza.
David ora después de una derrota militar.
«Con Dios haremos proezas» — Salmo 60:12
Reflexión: Con Dios haremos proezas.
David clama desde lejos y confía en la roca que es Dios.
«Llévame a la roca que es más alta que yo» — Salmo 61:2
Reflexión: Dios es nuestra roca.
David declara su confianza solo en Dios.
«Solo en Dios descansa mi alma» — Salmo 62:1
Reflexión: Dios es nuestro único descanso.
David anhela a Dios en el desierto de Judá.
«Porque mejor es tu misericordia que la vida» — Salmo 63:3
Reflexión: Anhelar a Dios es mejor que la vida.
David pide protección contra los que conspiran.
«Se alegrará el justo en Jehová» — Salmo 64:10
Reflexión: Dios protege a los justos.
David alaba a Dios por su provisión y cuidado.
«Coronas el año con tus bienes» — Salmo 65:11
Reflexión: Dios provee abundantemente.
Llamado a alabar a Dios por sus obras poderosas.
«Venid, ved las obras de Dios» — Salmo 66:5
Reflexión: Las obras de Dios merecen alabanza.
Oración para que Dios bendiga para alcanzar a las naciones.
«Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga» — Salmo 67:1
Reflexión: La bendición de Dios alcanza a las naciones.
David alaba a Dios que pelea por su pueblo.
«Bendito sea el Señor; cada día nos colma de beneficios» — Salmo 68:19
Reflexión: Dios nos colma de bienes.
David sufre por la causa de Dios; prefigura a Cristo.
«Me ha cubierto la vergüenza; por amor a tu casa me ha consumido el celo» — Salmo 69:7
Reflexión: Cristo sufrió por nosotros.
David pide a Dios que se apresure a ayudarlo.
«Apresúrate, oh Dios, a librarme» — Salmo 70:1
Reflexión: Podemos clamar a Dios en la urgencia.
El salmista en su vejez pide que Dios no lo desampare.
«No me deseches en el tiempo de la vejez» — Salmo 71:9
Reflexión: Dios es fiel desde la juventud hasta la vejez.
Salomón ora por un rey justo que gobierne con rectitud.
«Florezca en sus días la justicia» — Salmo 72:7
Reflexión: Cristo es el Rey justo que gobernará.